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Capítulo 5 de 11

Conducta Universalmente Preferible (CUP)

[UPB según siglas en inglés]

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CUP Y VALIDEZ

Uno de los desafíos medulares que enfrentan los filósofos modernos es la necesidad de probar que las reglas morales son a la vez posibles y universales. Hasta que las normas morales puedan ser sometidas a la misma lógica y el mismo rigor que se le exige a las proposiciones de cualquier otra índole, seguiremos acorralados por el subjetivismo, los prejuicios políticos y el pragmático “argumento de los efectos”.

La analogía histórica más cercana a nuestra situación actual ocurrió en los siglos XV y XVI, durante el nacimiento del método científico. Los pioneros que abogaron por un enfoque racional y empírico del conocimiento enfrentaron los mismos prejuicios que hoy enfrentamos nosotros, producto de la irracionalidad, los poderes establecidos de la Iglesia y el Estado, los “absolutos” místicos y subjetivos y las barreras educacionales prematuras. Quienes defendieron la primacía de la racionalidad y la observación empírica por sobre el fundamentalismo bíblico y las tiranías seculares enfrentaron la firme oposición de quienes entonces blandían la cruz y la espada. Muchos fueron torturados hasta la muerte por su honestidad intelectual — nosotros nos exponemos, en comparación, a riesgos insignificantes, por lo que deberíamos ser mucho más audaces al tomar partido por lo que es verdad frente a lo que es creído.

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Una regla puede ser válida si existe empíricamente, como la gravedad, o bien porque es cierta, como la ecuación 2 + 2 = 4.

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Las leyes físicas describen el comportamiento de la materia, pero no contienen prescripción alguna. La ciencia demuestra que la materia se comporta de una cierta manera — jamás que debe comportarse de una cierta manera. La teoría de la gravedad prueba que si usted empuja a un hombre a un precipicio, el hombre caerá. No le dirá si debe o no empujarlo.

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Si podemos probar que las teorías éticas pueden ser objetivas, racionales y verificables, estaremos en condiciones de proporcionar a la ética facultades tan prodigiosas como las que derivaron de supeditar las teorías físicas a los principios del método científico.

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Quienes históricamente se vieron favorecidos por la definición de la realidad física como algo subjetivo — mayormente sacerdotes y aristócratas — han luchado sin pausa contra la subordinación de las teorías físicas al método científico, tal como quienes actualmente medran definiendo a la moralidad como subjetiva — mayormente sacerdotes y políticos — luchan contra la subordinación de las teorías éticas a principios objetivos y universales.

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REGLAS MORALES: UNA DEFINICION

Dicho simplemente, la moral es un conjunto de reglas que pretenden representar en forma precisa y coherente las conductas humanas universalmente preferibles, así como la física es un conjunto de reglas que pretenden representar en forma precisa y coherente el comportamiento universal de la materia.

CUP: PRUEBAS

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Si yo argumento en contra de la proposición « “conducta universalmente preferible” es un concepto válido,» ya he mostrado mi preferencia por la verdad sobre la falsedad — además de mi preferencia por corregir a quienes expresan falsedades. Decir que no hay tal cosa como una conducta universalmente preferible es como gritar en el oído de alguien que el sonido no existe — es una contradicción en los propios términos.

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Argumentar en contra de la validez de la conducta universalmente preferible implica la aceptación de una conducta universalmente preferible. Por ende, ningún argumento en contra de la validez de la conducta universalmente preferible puede ser válido.

Todos sabemos que hay preferencias subjetivas, como gustar del jazz o del helado, que no son consideradas vinculantes respecto a otras personas. Hay otro tipo de preferencias, como la violación y el asesinato, que son claramente infligidas a otros. Por otra parte, hay preferencias por la lógica, la verdad y la evidencia, que son vinculantes, por cuanto aceptamos que una proposición ilógica debe ser falsa o inválida.

Aquellas preferencias que se consideran vinculantes (que suponen una obligación) respecto a otras personas pueden ser denominadas “preferencias universales”. Las preferencias universales que son además justamente exigibles, como “respetar el derecho de propiedad”, pueden ser denominadas “reglas morales”. [Ver más adelante “CUP: ¿ETICA O ESTETICA?”]

¿De qué otra forma podemos saber que el concepto de “reglas morales” es válido?

Podemos examinar la cuestión biológicamente tanto como silogísticamente.

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Es imposible que alguien argumente lógicamente contra la conducta universalmente preferible, puesto que si es capaz de argumentar tiene que estar vivo, y si está vivo tiene que haber observado conductas universalmente preferibles para mantenerse con vida, tales como respirar, comer y beber.

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Dado que el método científico requiere verificación empírica, también debemos fijarnos en la realidad para confirmar nuestras hipótesis — y en este plano la validez de la conducta universalmente preferible obtiene pleno sustento.

Todo ser humano en sus cabales cree en normas morales de algún tipo. Hay cierto desacuerdo respecto al contenido de las normas morales, pero todos admiten que el concepto de regla moral es válido — así como muchos científicos disienten, pero todos los científicos aceptan la validez del método científico. Uno puede argumentar que la tierra es redonda y no plana — lo cual es análogo a cambiar la definición de moralidad — pero uno no puede argumentar que la tierra no existe — algo equivalente a argumentar que no hay tal cosa como una conducta universalmente preferible.

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El cuarto argumento es también empírico. Puesto que los seres humanos tienen que tomar decisiones millones de veces en la vida, decir que no hay principios de conducta universalmente preferibles equivale a decir que todas las elecciones son indistintas o igualmente válidas (esto es, subjetivas). Sin embargo no lo son, lógicamente ni empíricamente.

Por ejemplo, si hay alimento disponible, casi todos los seres humanos prefieren comer todos los días. Cuando hace frío, casi todos los seres humanos buscan abrigo. Casi todos los padres eligen alimentar, cobijar y educar a sus hijos. Abundan los ejemplos de elecciones comunes entre los seres humanos, las cuales indican que la conducta universalmente preferible es parte de la naturaleza humana.

Como ha sido mencionado, ninguna teoría física válida puede impugnar el hecho de que los niños son capaces de atrapar pelotas al vuelo — de igual manera, ninguna teoría ética válida puede rechazar la abrumadora evidencia que respalda la aceptación de la CUP.

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Podríamos citar muchos otros argumentos a favor de la existencia y validez de la CUP, pero nos basaremos en lo ya expuesto y pasaremos a examinar la naturaleza de la CUP.

CUP: OPCIONAL Y OBJETIVA

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Ante todo, debemos recordar que la moral es claramente optativa. Todo ser humano está sujeto a la gravedad y tiene que alimentarse para vivir, pero ningún ser humano tiene que actuar moralmente. Si violo, robo o mato no caigo instantáneamente fulminado por un rayo. Las reglas morales, como las clasificaciones biológicas o como el mismo método científico, no son más que formas racionales de organizar los hechos y los principios ligados a la realidad objetiva.

Como el cumplimiento de las normas morales es opcional, muchos pensadores han supuesto erróneamente que la misma moral es algo subjetivo.

Nada más lejos de la verdad.

Los organismos vivos son parte de la realidad material, y la realidad material es racional y objetiva. Aplicar teorías éticas es opcional, pero eso no significa que todas las teorías éticas son subjetivas. El método científico también es opcional, pero no es subjetivo. Aplicar clasificaciones biológicas es opcional, pero la biología no es subjetiva. Las decisiones son opcionales; las consecuencias no lo son. Puedo tomar la decisión de no comer, pero no puedo tomar la decisión de vivir un año sin comer. Puedo tomar la decisión de decapitar a una persona, pero no puedo decidir si esa persona podrá o no vivir sin cabeza. Es opcional, pues, comportarse de acuerdo a ciertas normas morales, pero los efectos de las decisiones morales son objetivos y mensurables.

Ahora bien, dado que la moral es un concepto válido, cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿en qué medida o hasta qué punto es válida la moral?

Como ha sido mencionado, la prueba inicial de cualquier teoría científica es la universalidad. Así como una teoría física debe aplicarse a toda la materia, una teoría ética que pretenda identificar las acciones preferibles para la humanidad debe aplicarse a toda la humanidad. Una teoría ética no puede ser válida si alega que actuar de cierta manera está bien en Siria, pero mal en San Francisco. No puede decir que el Individuo A debe hacer X, pero el individuo B nunca debe hacer X. No puede decir que lo que ayer estaba mal hoy está bien — o viceversa. Si lo hace, dicha teoría demuestra ser falsa, y en consecuencia debe ser perfeccionada o descartada.

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Aunque los caballos se definen como animales que tienen, entre otras cualidades, una sola cabeza, ocasionalmente nace un caballo mutante con dos cabezas. De modo similar, los seres humanos generalmente prefieren comer a morir de inanición — exceptuando a los anoréxicos. Estas excepciones no impugnan al conjunto de las ciencias biológicas. Así, puesto que las teorías éticas describen aspectos de la humanidad, y se aplican a la humanidad, no pueden estar sujetas a los mismos requerimientos — al mismo grado de consistencia empírica — que las teorías referentes a la materia inorgánica.

La última prueba que debe superar una teoría ética es el criterio de la observación empírica. Por ejemplo, una teoría ética debe explicar la prevalencia universal de las creencias morales en la humanidad, así como los disímiles resultados de “experimentos” morales tales como el fascismo, el comunismo, el socialismo o el capitalismo. También debe explicar algunos hechos básicos relativos a la sociedad humana, como el hecho de que el poder estatal siempre se incrementa, o que la propaganda oficial tiende a incrementarse a medida que aumenta el poder del Estado. Si no consigue explicar el pasado, ni sirve para comprender el presente y predecir el futuro, entonces debe ser considerada inválida y rechazarse.

CUP: LA PRACTICA

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Dado que todos los seres humanos comparten propiedades físicas y necesidades ligadas a sus cualidades biológicas, no es válido proponer una determinada regla moral para una persona y la regla moral contraria para otra persona — sería como postular una teoría física según la cual ciertas rocas caen para abajo mientras que otras caen para arriba. Además de ser ilógico, niega un hecho observable de la realidad: que los seres humanos, como especie, tienen características fundamentales en común, y por lo tanto no pueden ser sometidos a reglas opuestas. Los biólogos no dudan en clasificar a ciertos organismos como “humanos” al verificar que comparten ciertas características distintivas — únicamente los moralistas parecen hallar imposible semejante nivel de coherencia.

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Puesto que las teorías válidas presuponen consistencia lógica, una teoría ética no puede ser válida si es al mismo tiempo verdadera y falsa.
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Cualquier teoría ética que postule que “robar está bien” es necesariamente errónea, porque plantea que el derecho de propiedad es a la vez válido e inválido, y por ende no pasa la prueba de la consistencia lógica. Podría robarle a usted, convencido de que su derecho de propiedad es inválido; sin embargo, al pretender quedarme con lo robado estaría sosteniendo que mi derecho de propiedad, asimismo, es válido. Pero el derecho de propiedad no puede ser a la vez válido e inválido; luego, la proposición “robar está bien” tiene que ser inválida.

Análogamente, cualquier teoría ética que admita la violación enfrenta una contradicción similar. La violación jamás puede ser moralmente aceptable, ya que todo principio adoptado para legitimarla se contradice automáticamente. Si la violación pretende justificarse apelando al principio de que “obtener placer siempre es algo bueno”, se choca de frente con la prueba de la consistencia lógica, dado que el violador quizás logre “obtener placer”, pero su víctima ciertamente no.

Subordinar las teorías éticas al método científico produce resultados que se ajustan a la racionalidad, a la observación empírica y al sentido común.

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En conclusión, es prudente afirmar que (a) las reglas morales son válidas, y (b) las teorías morales deben ser sometidas a los rigores de la lógica y la evidencia, tal como se procede con las teorías en los ámbitos de la física y la biología. Toda teoría moral basada en principios no universales o auto-contradictorios es ostensiblemente falsa.

CUP: LA METODOLOGIA

CUP puede entonces verse como un encuadre conceptual que sirve para validar teorías o proposiciones éticas — así como el método científico es el marco empleado para validar teorías o proposiciones científicas.

Un ejemplo de proposición moral es: “El inicio del uso de la fuerza es indebido”. CUP es la metodología que permite verificar la coherencia interna de esa proposición, y contrastarla con la observación empírica.

Ante todo, CUP pregunta: ¿es lógica la proposición? Luego pregunta: ¿cuál es la evidencia que respalda la verdad de tal proposición?

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CUP: ¿ETICA O ESTETICA?

En general, emplearemos el término estética para referirnos a preferencias no exigibles — universales o personales — en tanto los términos ética o moral se referirán a preferencias exigibles. Es universalmente preferible (es decir, necesario) utilizar el método científico para validar teorías físicas, pero no podemos usar la fuerza para imponer el método científico a quienes no lo utilizan, dado que no utilizar el método científico no es una acción violenta.

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Aunque nos hemos concentrado en la esfera de la ética, podemos concebir a CUP como un “término paraguas”, que incluye disciplinas tales como:

El método científico

Lógica

Empirismo

Debate

Lenguaje

Ética

La ética es el subconjunto de CUP que se ocupa de la conducta impuesta (el uso de la violencia). Las teorías que justifican o rechazan el uso de la violencia son teorías éticas, y están expuestas a las exigencias de consistencia lógica y evidencia empírica.

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EVASION

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La cuestión de la posibilidad de evitar situaciones es clave para diferenciar a la estética de la ética. La estética se refiere a situaciones que, por desagradables que puedan resultar, no eliminan la capacidad de elegir.

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Por el momento, podemos asumir que cualquier amenaza de iniciar el uso de la fuerza es inmoral, pero la cuestión de la posibilidad de evitar determinadas situaciones — particularmente el grado de evasión requerido para evitarlas — es también importante. En general, una amenaza es más grave cuanto más interfiere en el normal curso de las acciones diarias. Si tengo que volar a otro continente y caminar en frente de su casa para exponerme a la consumación de sus amenazas, no está en juego para mí una actividad precisamente cotidiana. Si usted me advierte que seré violentamente atacado toda vez que transite por el único acceso a mi propia casa, entonces paso a ser víctima de una invasión grosera de mis libertades.

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Esta cuestión de la capacidad para evitar situaciones constituye una de las principales raíces del juicio ético. Una mujer violada en su propia casa por un intruso es la víctima indudable y absoluta de un crimen atroz. Una mujer que es violada luego de bailar desnuda entre desconocidos y caer al suelo completamente borracha presenta un caso más complicado. Claro está, una vez que se inicia, la violación ya no puede ser evitada por la víctima — sin embargo, las situaciones que incrementan significativamente la probabilidad de sufrir una violación sí pueden ser evitadas.

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Para ser justos, debemos poder distinguir entre la condición de un hombre indignado porque le han robado la billetera a punta de pistola, y la de un hombre indignado porque se han llevado la billetera que dejó hace diez días en el banco de una plaza. Ciertamente, las billeteras de ambos han sido robadas, pero no parece justo considerarlos igualmente responsables.

¿Puede el esquema de CUP ayudarnos a entender, clasificar y extender estas pautas morales?

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EL PRINCIPIO DE NO-AGRESION (PNA)

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El PNA es básicamente la proposición de que “el inicio del uso de la fuerza es moralmente ilegítimo”. O bien, para decirlo en términos más afines a esta conversación: “El no-inicio de la fuerza es universalmente preferible”.

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Como vimos antes, CUP es un esquema de “todo o nada”. Si una acción es universalmente preferible, lo será con independencia de consideraciones individuales, geográficas, temporales, etc. Si está mal asesinar en Argelia, pues también está mal asesinar en Bélgica, en Estados Unidos, en el Polo Norte y en la luna. Si está mal asesinar hoy, no puede estar bien asesinar mañana. Si está mal que Pedro asesine, también tiene que estar mal que Juan asesine.

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Una teoría racional válida no puede proponer que resultados opuestos entre sí pueden derivar de las mismas circunstancias. Una teoría científica no puede sostener que una roca debería caer para abajo y otra roca debería caer para arriba. Einstein no argumentó que E=MC² los jueves, pero E=MC³ los viernes, o en Marte, o durante los días de luna llena. La ley de la conservación — que la materia no puede ser creada ni destruida — no es válida sólo cuando usted realmente lo desea, o si usted le paga a una persona influyente para validarla, o cuando un gato negro se cruza en su camino. Las leyes de la física no están sujetas a momento, ubicación geográfica, opinión pública o decreto presidencial.

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ZONAS GRISES

La existencia de ciertas “zonas grises” en el campo de la ética frecuentemente ha sido utilizada para justificar el más completo relativismo. Dado que no es posible definir normas objetivas y precisas para cada una de las situaciones concebibles, a menudo se saca la conclusión de que nada puede realmente saberse, nunca, y que no existen criterios objetivos aplicables a ninguna situación.

Esto es falso.

Toda la gente mínimamente razonable admite que la biología es una ciencia válida, a pesar de que algunos animales nacen con raras mutaciones. Que un perro pueda nacer con cinco patas no significa que la categoría “cánido” pasa a ser completamente subjetiva. Que ciertas especies de insectos sean difíciles de clasificar no significa que no hay diferencia entre un escarabajo y una ballena.

Por algún perverso motivo, la destrucción gratuita de las pautas éticas, normativas y racionales hace las delicias de muchos intelectuales. Acaso porque los intelectuales tan a menudo han sido pagados por individuos de clases corruptas tales como políticos, sacerdotes y reyes — o quizás porque un hombre suele convertirse en intelectual a efectos de justificar su propia conducta inmoral. Cualquiera sea la razón, la mayoría de los pensadores modernos caen en la categoría de “anti-pensadores”, lo cual resulta muy extraño. Es algo equivalente a la existencia de un enorme grupo de “biólogos” entregados de por vida a la tarea de argumentar que la ciencia de la biología no es posible. Si la ciencia de la biología es imposible, convertirse en biólogo tiene tanto sentido como aspirar a convertirse en clérigo siendo ateo.

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La proposición “todo el conocimiento es una zona gris” se auto-refuta, como ya hemos visto, al igual que la proposición “todas las afirmaciones son mentiras”.

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Existen zonas grises, y sabemos que son grises en relación a las zonas que no son grises. El tiempo que los seres humanos pueden aguantar la respiración bajo el agua es una zona gris (“menos versus más”); la cuestión de si los seres humanos pueden o no respirar agua tiene, sin duda, una respuesta en blanco y negro.

LA BESTIA

El examen objetivo de la historia humana parece apuntar indefectiblemente a una cruda realidad: no hay nada más peligroso en el mundo que los sistemas morales falsos. Si nos fijamos en el comunismo, responsable del asesinato de 170 millones de personas, es fácil reconocer cuál es el verdadero peligro para sus víctimas: no precisamente los delincuentes comunes, sino las falsas teorías éticas. Del mismo modo, la Inquisición española no se apoyó en ladrones y carteristas, sino en sacerdotes y torturadores deseosos de salvar almas ajenas.
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A lo largo de la historia humana, una y otra vez comprobamos que los instrumentos más peligrosos en manos de los hombres no son las armas de fuego, ni las bombas, ni los cuchillos, ni los venenos… sino las teorías éticas.
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Cuando nuestros dirigentes nos piden obediencia, nunca es a sí mismos como individuos — aseguran ellos — sino a “el bien” en abstracto. (…) Para los comunistas, el mecanismo abstracto que justifica el poder de los líderes es la clase; para los fascistas es la nación; para los nazis es la raza; para los demócratas es “la voluntad del pueblo”; para los sacerdotes es “la voluntad de Dios”, etc. etc.

Una simple razón explica porqué las clases dominantes invariablemente utilizan teorías éticas para justificar su poder: los seres humanos tienen un ferviente deseo de actuar conforme a lo que creen que es “el bien”. Si el servicio a la Patria puede ser definido como “lo bueno”, tal servicio será inevitablemente prestado. Si la obediencia a las autoridades militares puede ser definida como “virtud” y “valor”, esa forma particularmente violenta de esclavitud será glorificada y practicada.

PROPAGANDA

Cuanto más falsa es la teoría ética, más precozmente debe ser infligida a los niños. No vemos a las personas de mentalidad científica enviando a sus hijos a “escuela de lógica” desde la tierna edad de tres o cuatro años. No vemos a los hijos de los defensores del libre mercado siendo enviados a un “Campamento de Capitalismo” a los cinco años de edad, ni a los hijos de los filósofos a un “Parque Temático de Empirismo Racional” — para ser adoctrinados en el valor de confiar en sus propios sentidos y usar sus propias mentes.

No, sólo las teorías éticas corruptas, contradictorias y nocivas tienen que ser impuestas a los niños, seres naturalmente dependientes y mentalmente indefensos. Los jesuitas acuñaron el siguiente proverbio: “Dadme un niño de hasta nueve años y será mío para toda la vida”, pero eso se debe a que los jesuitas enseñaban supersticiones, vale decir mentiras destructivas.
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Cualquier especialista en ética centrado en la simple delincuencia, y no en los crímenes institucionales respaldados por las teorías éticas, está escandalosamente desorientado, y guiando a la humanidad hacia el matadero.
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Los delincuentes comunes existen, por supuesto, pero casi no tienen impacto en nuestras vidas en comparación con quienes nos gobiernan sobre la base de falsas teorías éticas.

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Si, en efecto, de las teorías éticas falsas derivan los mayores peligros para la humanidad, entonces nuestra más alta prioridad tiene que ser el descubrimiento, la comunicación y el refinamiento de una teoría ética válida — racional y empíricamente.
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*** SEGUNDA PARTE: APLICACION ***

CATEGORIAS ETICAS

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Idealmente, deberíamos ser capaces de manejar sólo dos categorías — universalmente preferible y estéticamente positivo —, definiendo a nuestras proposiciones éticas de tal modo que lo universalmente inadmisible sea una simple imagen especular de lo que es universalmente preferible, y descartando tanto a las meras preferencias personales como a las acciones neutrales debido a su irrelevancia para la discusión ética.

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Desde el punto de vista moral, si lo prohibido no es más que lo opuesto a lo universalmente preferible, no necesitamos categorías adicionales.

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LA VIRTUD Y SU OPUESTO

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Cada acción moralmente preferible supone por su naturaleza una acción opuesta — porque de lo contrario quedaría excluida la capacidad de elegir, así como la posibilidad de evitar, y en consecuencia el potencial para la virtud o el vicio. Si propusiera la siguiente norma moral: “has de desafiar a la gravedad”, actuar moralmente se tornaría imposible, puesto que la inmoralidad no podría ser evitada; por lo tanto esa norma moral debe ser inválida.

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LO QUE FALTA

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La razón por la cual virtudes tradicionales tales como el coraje, la honestidad y la integridad no pueden situarse en la categoría de lo universalmente preferible es que el marco de la CUP se refiere sólo a comportamientos, no a pensamientos, actitudes, emociones o estados de ánimo. El método científico puede procesar una proposición lógica; no puede procesar “ira” o “temeridad”. Los estados de ánimo no son irrelevantes, por supuesto — de hecho, son fundamentales — pero no pueden formar parte de un sistema objetivo para la evaluación de proposiciones éticas, ya que son esencialmente subjetivos — y por lo tanto indemostrables.

Así, CUP sólo puede tratar con acciones objetivamente verificables, como por ejemplo el robo y el asesinato.

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